Observatorio Jurídico. Facultad de Derecho.

"Un espacio para informarnos, compartir y mantenernos al día de la actualidad jurídica del Perú y el mundo"

¿QUÉ RECONSTRUIR AHORA?. El profesor de nuestra Facultad, David Porras García, en un conmovedor artículo, nos invita a convertirnos en los agentes de cambio que el país necesita.

Una vez más hemos asistido en nuestro país al triste espectáculo de contemplar como un fenómeno natural – presente en otros muchos países de la región y del planeta – nos golpea más fuertemente a nosotros, en el Perú.

Sin ir más lejos, en Ecuador han sufrido el mismo niño costero, pero los daños ocasionados han sido infinitamente menores.

Nos preguntamos por qué los desastres naturales nos afectan más fuertemente en nuestro país que en otros lugares del mundo.

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El anuncio de un cambio climático en el planeta indicando la presencia lluvias torrenciales y otros fenómenos climatológicos no es de hace unos años, viene ya avisándose por décadas. Muchos países han puesto en marcha sus programas de prevención de riesgos naturales que, ahora – como en el caso de Ecuador – están dando sus resultados.

¿Qué ha sucedido entonces en el Perú? ¿Es un problema, como a menudo se nos quiere hacer creer, de diferente capacidad económica? La respuesta es no; el problema no es de dinero. Nuestra economía no es más pobre que la ecuatoriana. “La tarea de los estados encaminada a regular el comportamiento social, político o económico de sus ciudadanos – como nos recuerda Markus J. Kurtz en su libro acerca de la construcción de los estados en Latinoamérica (Cambridge, 2013) – no es siempre ni necesariamente una tarea costosa (en términos monetarios)”.

La respuesta la debemos buscar entonces en la diferente capacidad de nuestro estado para prevenir, afrontar y resolver estas situaciones, como nos recuerda el analista político Sinesio López en su columna del diario la República del 16 de marzo de 2017 “¿Dónde está el desastre?”.

Ahora que se viene un profundo debate socio-político sobre la reconstrucción de las zonas afectadas, debemos enfocar el problema de la reconstrucción no solo como un problema técnico, o monetario. Debemos aprovechar la coyuntura para que se construya un Estado peruano fuerte, capaz de imponer una regulación necesaria en cuanto al modo de construir y hacer crecer nuestras ciudades. Un Estado que lidere y fiscalice el proceso de creación de infraestructuras básicas adecuadas para afrontar estos fenómenos naturales. Un Estado que sancione fuertemente todos los intentos o actos de corrupción que impidan que estos objetivos se logren en el proceso.

Aristóteles decía en su libro “Política” que el estado “[…]tiene ciertamente por fin la virtud y la felicidad de los individuos, y no sólo la vida común”. No solo somos peruanos por vivir en un mismo territorio, sino que tenemos una meta compartida de construir una nación donde todos y cada uno tengan las mismas oportunidades de alcanzar la plenitud (la virtud y felicidad aristotélicas)

Al lado del Estado debemos estar los ciudadanos, responsables también de todo lo sucedido.

“[…] El hombre es un ser naturalmente sociable, y que el que vive fuera de la sociedad […] es, ciertamente, o un ser degradado, o un ser superior a la especie humana [un dios]”  Nuevamente citamos a Aristóteles en su libro “Política”, donde se nos recuerda que las personas somos animales “políticos”, lo que implica que no podemos desentendernos de la noble tarea de aportar y colaborar en la construcción de ese Estado fuerte que hoy más que nunca necesitamos.

Debemos asumir el reto que nos corresponde como sociedad civil, y necesitamos organizarnos para exigir esta fortaleza del Estado. Fiscalizar, denunciar, participar, cooperar, vigilar, exigir… deben ser verbos que cada uno y cada una de los peruanos y peruanas conjuguemos en este proceso de reconstrucción que se viene en los próximos meses.

Las campañas de ayuda con víveres, agua, dinero… pronto se terminarán. Pero no podemos dejar solos a nuestros hermanos afectados en el proceso de reconstrucción. Es una tarea que aún está pendiente en la agenda de nuestro país, y de cara al bicentenario no podemos dejar de nuevo pasar la oportunidad de resolverla, y darnos el lujo de fracasar una vez más en el intento.

Considero que en este importante reto, la Academia, y nuestra Universidad la Salle por ende, tenemos un papel fundamental. Desde cada uno de los saberes y carreras, se puede y debe aportar reflexión, análisis, criterios y medidas reales para reconstruir ese Estado peruano que todos soñamos y necesitamos. Dejemos que este debate se filtre en nuestras aulas; que en los salones nuestros alumnos y docentes debatan, investiguen y propongan  soluciones. Que en los círculos de estudio los estudiantes busquen las causas y ensayen su papel de agentes de cambio.

Debatamos entre carreras, de manera interdisciplinar, con una sola meta: formar futuros profesionales conscientes, compasivos, competentes y comprometidos con la realidad de su país.

El profesor David Porras García, es  Licenciado en Estudios Eclesiásticos y Mágister en Educación Superior.  Es docente en nuestra Facultad de las áreas de Doctrina Social de la Iglesia y Formación Cristiana.

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Esta entrada fue publicada el 19 abril, 2017 por en Actualidad Jurídica, Sin categoría.
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